Protección Infanto-Juvenil

Infancia de especial protección

La necesidad de elaborar la historia personal en términos de construcción y de futuro, la entrada en la adolescencia sobre los 3 pilares de un buen autoconcepto (autoconfianza y autoestima) y la modificación de patrones cognitivos que sostienen el comportamiento violento como conducta de elección, constituyen el abordaje propuesto en el programa “Psicodrama con Infancia y Adolescencia de especial protección”. Dicho programa tuvo como objetivo el ajuste personal y social de infancia y adolescencia en régimen de acogimiento residencial, dentro del sistema de protección infantil de la comunidad de Madrid.

La dificultad de devolver al agresor su responsabilidad de mal trato, de falta de responsabilidad en las situaciones de abandono esta determinada por el hecho de que los adultos responsables son los padres, que fracasan en sus funciones biopsicosociales y culturales, fracaso que el niño asume y atribuye a causas relacionadas con su comportamiento, actitud, aptitud, personalidad y características personales que, si bien no comprende bien acaban construyendo un concepto negativo de si mismo, y desarrollando expectativas que el entorno proyecto sobre el. Las consecuencias son todo tipo de trastornos del comportamiento, conducta antisocial, violencia, trastornos afectivos y del apego, depresión, ansiedad, fracaso escolar… marginación social.

REDES trabajo con el IMMF en varias residencias de la Comunidad de Madrid fundamentando la intervención terapéutica con los grupos de menores sobre tres eje:

  1. Una intervención planteada desde el desarrollo de capacidades resilientes del grupo y las personas, no centrada en los problemas y patologías sino en las oportunidades de desarrollo y salud. Para ello nos basamos en la definición de la resiliencia como un proceso dinámico de adaptación saludable de las personas y los grupos en situaciones de adversidad extrema, donde el individuo está implicado de forma activa en su desarrollo y en el afrontamiento de sus problemas.
  2. Una intervención que concede a las redes sociales la capacidad de perpetuar lo que somos y facilitar la superación de las dificultades desarrollando en las personas, familias y grupos, factores resilientes en tres niveles: percepción de apoyo social, sentimientos de eficacia y competencia, y un autoconcepto positivo, es de decir una sensación subjetiva de fuerza y capacidad personal que supone haber definido la propia identidad y sentido de nuestra existencia así como, el lugar que ocupamos en el mundo.
  3. Un planteamiento metodológico para realizar este trabajo, el sociopsicodrama, que crea redes de apoyo psisocial y terapéutico que facilitan el desarrollo de esos factores resilientes necesarios para un replanteamiento de la historia familiar. De este modo se imposibilita el desplazamiento transgeneracional de la violencia y su normalización como pauta de relación humana y se posibilita al tiempo la creación de nuevas construcciones desde los mismos grupos.

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